SONRÍA POR FAVOR

  Un abogado se muere y toca las puertas del cielo, y sale San Pedro y le pregunta:
¿Qué quieres?
¡Entrar! Le dice en tono muy rebelde.
Y tú, ¿quién eres? Le dice San Pedro.
Y tú, ¿quién eres que me preguntas? Le dice el abogado.
¿No me reconoces?, soy San Pedro, la mano derecha de Dios.
¿Tener contrato de trabajo? Le pregunta el abogado.
Espera, espera, Jesús ven, el de afuera me pide contrato de trabajo.
¿Quién es?
¡No sé!
Entonces sale Jesús...
Le pregunta lo mismo, y el abogado le responde igual pero a él le pide partida de nacimiento.
Espera, espera, María anda a ver al de afuera.
Sale María...
¿Qué quieres?
Entrar, le responde el abogado.
¿Y quién eres?
Y tú, ¿quién eres?
Soy María, le dice, la esposa de Dios.
Muéstrame el acta de matrimonio, dice el abogado.
Espera, espera,
Dios, ven a ver al de afuera.
Sale Dios.
¿Qué quieres? Le pregunta Dios.
¡Entrar!
Y tú, ¿quién eres?
Soy Dios, el dueño de todo esto.
¿Tener contrato de COMPRA Y VENTA?

 

Durante un juicio por corrupción política, el fiscal interroga al testigo:
¿Es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de dinero para obstruir la investigación?
El testigo con la mirada perdida se mantenía en silencio.
El fiscal creyendo que no le había oído repite la pregunta:
¿No es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de dinero para obstruir la investigación?
El testigo con la mirada perdida seguía en silencio.
Finalmente el juez se dirige al testigo:
Por favor, responda a la pregunta.
¡Oh!, perdón creí que el fiscal se dirigía a usted, Sr. Juez.


En un juzgado de primera instancia:
¿Se declara usted culpable?
Señoría, todavía no he oído el testimonio

 

El perro de un abogado entra a la carnicería del lado y se come un filete frente al carnicero. Este, indignado, va a la oficina del abogado y le pregunta:
Si un perro se mete a mi carnicería y se come un filete ante mis propios ojos, ¿Tengo derecho a demandar que el dueño del perro me pague el filete?
¡Por supuesto que sí!
Entonces, ¡Págueme los 5.000 pesos del filete que se comió su perro!
El abogado saca un billete de 5.000 pesos y se lo entrega sin objeciones al carnicero, quien se devuelve a su negocio, apenado por haber desconfiado del abogado. Una semana después, el carnicero recibe una cuenta de cobro del abogado por 50.000 pesos correspondientes a la consulta.

 

 

 

 

Pagina anterior