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Caldera confirma que la Seguridad Social entrará en déficit en 2015, con un
'agujero' de 625 millones .
El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, confirmó el jueves que
la
Seguridad Social entrará en déficit en el año 2015, con un 'agujero'
presupuestario de 625,46 millones de euros, el 0,04% del PIB, según el 'Informe
de Estrategia' sobre el futuro de las pensiones que el Gobierno español remitirá
a Bruselas antes del 31 de julio.
Redacción/diario Directo 22/07/2005
Caldera, durante la presentación del informe a los agentes sociales, señaló que,
a pesar de esta realidad, la Seguridad Social vive el "mejor momento" de su
historia, destacó la "solidez total" del sistema público de pensiones y lanzó un
mensaje de tranquilidad a la opinión pública. No obstante, quiso dejar claro
que, pese a la salud del sistema, es urgente adoptar medidas para garantizar su
sostenibilidad futura.
El ministro indicó que el déficit en 2015 será consecuencia de unos gastos que
ascenderán a 138.623,61 millones de euros (118.875 millones se corresponden con
el pago de pensiones), frente a unos ingresos procedentes, en su mayoría, de las
cuotas que sumarán 137.998,15 millones de euros. Como consecuencia de ello, el
déficit del ejercicio ascenderá a 625,46 millones.
Sin déficit hasta 2020 con fondo reserva
Sin embargo, Caldera precisó que, usando el Fondo de Reserva, que en la
actualidad cuenta con 26.650,89 millones de euros, la situación de déficit
efectivo de la Seguridad Social se retrasaría hasta el año 2021, toda vez que en
2020, los 17.721,20 millones de euros de déficit previsto se podrían compensar
todavía con el Fondo de Reserva.
Concretamente, las proyecciones de Trabajo indican que en 2020 los gastos del
sistema ascenderán a 176.638,09 millones de euros, mientras que los ingresos
alcanzarán los 158.916,89 millones de euros, con lo que se generará un déficit
de 17.721 millones, casi un punto (0,96%) del PIB.
En el ejercicio intermedio de 2010, las previsiones del Gobierno señalan que
todavía habrá un superávit en la Seguridad Social de 3.922,36 millones de euros
(el 0,33% del PIB), como consecuencia de unos ingresos de 11.748,04 millones de
euros y de unos gastos de 107.825,68 millones.
Caldera destacó que, a pesar de estos datos, las proyecciones realizadas por
Trabajo mejoran a las realizadas en 2002 por el anterior Gobierno en el primer
informe remitido a Bruselas. En concreto, dijo que, mientras que para el año
2015 los gastos en pensiones se incrementarían respecto a la proyección de 2002
en 16.453 millones, las cotizaciones crecerían en 23.567 millones.
Previsiones "conservadoras"
De esta manera, la diferencia positiva entre estas variables ascendía a 3.000
millones de euros en el primer informe remitido a Bruselas, mientras que con las
proyecciones actualizadas asciende a 10.000 millones de euros. Por ello, con las
nuevas estimaciones, que según Caldera se han realizado de manera "prudente y
conservadora", el superávit de la Seguridad Social se prolonga hasta 2015, dos
años más que la previsión de 2002.
El titular de Trabajo señaló que la estrategia para garantizar el futuro de las
pensiones pasa por afianzar el crecimiento económico y la creación de empleo,
que son, en su opinión, las bases para garantizar la salud del sistema. Dicho
esto, destacó que la Seguridad Social vive el "mejor momento" de su historia,
pero indicó que se debe aprovechar para introducir reformas que garanticen su
sostenibilidad.
Entre las medidas concretas que propone Trabajo, destaca la necesidad de adaptar
a la sociedad actual la pensión de viudedad, ya que la regulación actual se
remonta a la época preconstitucional, cuando a las mujeres casadas les estaba
prohibido trabajar y no existía el divorcio. Por ello, el departamento de
Caldera apuesta por limitar su percepción si se tienen rentas elevadas o se
perciben otras pensiones del sistema de cuantía elevada.
Limitar prestaciones
Al mismo tiempo, propone establecer una mayor correspondencia entre aportaciones
y prestaciones para determinar la edad de jubilación, así como racionalizar las
prejubilaciones, de tal forma que se simplifiquen y se evite un mejor trato para
los trabajadores que se prejubilen voluntariamente frente a los que lo hacen de
forma forzosa.
El incremento de las pensiones mínimas con limitaciones en su reconocimiento,
derivadas de la situación patrimonial del perceptor, y la introducción de
elementos de contributividad en la pensión de incapacidad permanente por
enfermedad común en función de los años cotizados son otras de las propuestas
que defiende Trabajo.
Igualmente, se creará un Observatorio Permanente de Evolución del Sistema de
Protección Social, que propondrá las modificaciones legislativas necesarias para
hacer frente al proceso de envejecimiento.
Finalmente, Caldera quiso lanzar un mensaje de "confianza" a la sociedad
española sobre el futuro del sistema de pensiones. "La sociedad no tiene que
tener temor alguno sobre su consolidación, porque el sistema se está comportando
de forma positiva y tenemos, al menos, 15 años por delante de superávit",
subrayó Caldera, quien reiteró que no se puede "alarmar" a la opinión pública
porque el sistema goza de una "solidez total".
Además, dijo que el modelo español cuenta con diferentes "elementos
estratégicos" que garantizan su futuro, como el Fondo de Reserva, que continuará
incrementándose en los próximos años, y el consenso político y social, a través
del Pacto de Toledo, para hacer frente a los próximos desafíos, como el proceso
de envejecimiento de la población española.
A la presentación del informe estaba previsto que acudieran, además de los
agentes sociales (estuvieron presentes Toni Ferrer de UGT y Juan Jiménez Aguilar
de la CEOE, entre otros), los representantes de las fuerzas parlamentarias que
forman parte del Pacto de Toledo, así como los portavoces de la Comisión de
Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso, pero ninguno de ellos acudió a la cita,
excusando su asistencia por diversos motivos.
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